Portal de moda y vajes

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La Casa Batlló de Barcelona

Puede que a estas alturas estés planteándote una escapada en primavera. O el viaje del verano, si eres de los más previsores. Si además quieres que sea diferente y esta vez no te da la gana irte a la playa, o a la montaña. Te recomendamos que busques un apartamento en Barcelona, y le dediques tus vacaciones al modernismo. A admirar edificios con fachadas pintorescas y de lo más bonitas.

En la ciudad condal hay más de 115 edificios modernistas. Hay 116. Pero no vamos a describirte los 10 mejores, ni tampoco vamos a hacer una lista con todos los nombres. Hemos elegido la Casa Batlló diseñada en 1875 y adquirida por la familia Batlló-Godó, quienes vivieron en la planta noble de la casa. Y vamos a dar pinceladas de sus características, pero sin hacer spoiler. ¡Que queremos que vayas a verla!

Vamos a empezar la casa por el tejado. Su forma de lomo de dragón con escamas de colores, piezas onduladas e irregulares, definen a la perfección el modernismo. Encaja a la perfección en el Passeig de Gràcia, aportando belleza a la ciudad condal.

La fachada también llama la atención de cualquiera, pues Gaudí añadió ventanales y columnas con formas florales y animales. Como huesos, rosas, murciélagos… Detalles tan escondidos que necesitarás ojo de halcón y analizar un buen rato la fachada de la Casa Batlló.

Dos secretos de Barcelona

Un viaje de tres días no es suficiente si lo que buscamos es sumergirnos hasta el fondo de la ciudad condal y tocar el fondo. Hoy vamos a revelar dos secretos de Barcelona hasta ahora desconocidos por el ciudadano de a pie.

El restaurante clandestino Dry Martini

De nada sirve saber que se encuentra en Carrer Aribau 172, si no tienes la contraseña. Efectivamente, para entrar al bar, necesitas saber el código secreto. El origen de este tipo de bares se remonta al Nueva York de los años ’20 cuando la ley seca prohibió la venta de alcohol. El Dry Martini es de los únicos bares de este estilo de Europa. Así que no te pierdas uno de sus gin tonics, ¡pero antes tendrás que rastrear la contraseña!

Réplica de la Estatua de la Libertad

Estatua de la libertad original, sólo hay una. Aunque por el mundo puedes encontrar otras réplicas, como la de Paris, la de Japón o la de ¡Barcelona!. Así es, las dos primeras son más fáciles de encontrar pues las localizamos en el exterior. Pero la de Barcelona se encuentra en la Biblioteca Arús (Passeig de St Joan 26). No tiene el tamaño de la original, pero conserva el mismo encanto.

Barcelona, shopping y restaurantes.

La grandeza de Barcelona reside en su alta capacidad camaleónica que alberga tanto ocio, cultura, gastronomía, playa, montaña, zonas underground, zonas de élite, zonas con encanto… en definitva, todo lo que quieras, ¡lo tienes!

En este post te vamos a contar los mejores lugares para ir de compras y llenar el estómago sin dejarte mucho dinero o dejándotelo, para gustos y abanico de posibilidades, ¡Barcelona!

Empezaremos paseando por el emblemático Barrio de Gracia.

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Aquí haremos un ranking de las tiendas más emblemáticas o que más nos fascinan:

Colmillo de Morsa: una tienda única, diferente, original, regida por una pareja que lleva intrínseca la ilusión, la inspiración, la tenacidad. Son capaces de combinar 3 prendas que parecían imposibles en 3 minutos y hacerte ver que vas increíble. Y ni es que te lo hagan creer, ¡es que indudablemente lo estás! Además son los diseñadores de todo lo que te puedes encontrar en su tienda. No solo hablamos de ropa, también de joyas, accesorios, bolsos… con decirte que han desfilado en Madrid. La marca y su carrera ¡suben imparables!

ADA: está regentada por Elena López, diseñadora de estampados que con el tiempo quiso tener su propia marca y por tanto tienda en la emblemática calle Verdi. Allí podrás observar desde el escaparate el exquisito gusto de sus creaciones, elegantes pero con un punto muy chic y delicado.

Misha: se trata de una tienda multimarca que concentra desde ropa hasta elementos decorativos tanto para el cuerpo como para rincones del hogar. Es alegrem dinámica y muy desenfadada. Sin duda, un estilo que acapara miradas y muchos adeptos.

BOO: es un espacio reservado para ellos, donde encontrarán diferentes marcas y estilos. Pero siempre partiendo de la calidad, el buen gusto y la elegancia, aunque estemos viendo un jersey de algodón. Algo tiene en sus costuras y corte que lo hace diferente. Sin duda, una concentración de buen gusto.

Tras pasar por tantas tiendas, vamos a hacer alguna parada para comer en:

Antigua: un lugar único en el mundo con platos tan creativos como su espacio. El precio medio ronda 40€ el menú pero ¡vale la pena! Y mucho.

Spoonik Club: solo diremos guiso de guisantes y pistachos, leche de amareto, anguila ahumada, tamal de cacao… son solo algunas de las delicatessen que encontrarás en su carta. El menú cuesta 90€, sí es muy caro, según con qué lo comparemos, pero difícilmente probarás algo parecido.

www.spoonikclub.com

YOI YOI GION: un japonés que por calidad y precio es más que un lujo. 15€ el menú. Decoración auténtica y cocina de autor, hecha con mimo y amor. No encontrarás nada mejor por la zona. Totalmente aconsejable.

Esperemos que hayas disfrutado de nuestros consejos y cuéntanos ¿con cuál te quedas?

Te cuento mi último viaje a Barcelona. ¡Espectacular!

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Sin duda, cada vez tengo más claro que Barcelona es una de mis ciudades favoritas. Siempre lo ha sido, pero lo cierto es que llevaba tanto tiempo sin ir, que realmente se me había olvidado lo bonita y espectacular que era.

Hace poco menos de un mes tuve la oportunidad de volver, casi diez años después desde la primera vez que estuve, en la que por cierto quede entusiasmada. Lo cierto es que la ciudad sigue tal y como la recordaba, incluso podría decir que actualmente está todavía mejor. Un viaje corto, pero muy intenso, que solo duró tres días, pero que lo pude aprovechar al máximo. Vamos por partes:

Primer día

Viajé en tren, y llegué a la estación de Sants alrededor de las 12 del mediodía. Era jueves, por lo que la actividad que había en las calles era increíble, nada que ver con mi pequeña Novelda. Rápidamente me contagié, y en pocos minutos me sentía como si fuese una barcelonesa de toda la vida.

El viaje lo hice con mi novio, y tras salir de la estación y poder permitirnos un cigarrillo rápido, cogimos el metro en dirección al Paseo de Grácia, que es donde teníamos nuestro apartamento. Aquí tengo que hacer un hincapié, ya que tras seguir los consejos de una amiga amante de los viajes, me alojé en un apartamento de alquiler, en vez de un hotel convencional. Era mi primera vez, y la verdad es que la experiencia no pudo salir mejor.

No tardé ni cinco minutos en alquilar mi apartamento vacacional. Lo hice desde esta web de apartamentos, que es un buscador de apartamentos que me recomendó mi amiga, y la verdad es que la próxima vez que vuelva a irme de vacaciones optaré por volver a alquilar un apartamento. Lo cierto es que lo disfrutas mucho más que un hotel, ya que de alguna manera te sientes como en casa, ya que está decorado como si fuese tu propio apartamento, con todo lo que puedas imaginar. Y es que disponíamos hasta del último detalle, además, al tener cocina, pudimos aprovechar para desayunar en el apartamento y así ahorrarnos algo de dinero.

Bueno, volviendo al viaje. Una vez habíamos dejado el equipaje en el apartamento y nos habíamos pegado una ducha, que era totalmente necesaria, nos cogimos la cámara de fotos, la tarjeta del metro y nos fuimos a “patear” la ciudad. La verdad es que el apartamento no podía estar mejor situado, ya que para quien no conozca la ciudad, el Paseo de Grácia es una de las calles más céntricas y con más vida de la ciudad.

Como ya era tarde, comimos en el primer McDonals que nos encontramos a nuestro paso. No había tiempo que perder, y tras reponer fuerzas, comenzamos a bajar; Plaza Cataluña, las Ramblas, la estatua de Colón hasta finalmente llegar al puerto marítimo. Se dice pronto, pero este recorrido nos llevó toda la tarde.

Cuando llegamos al puerto ya era de noche, y pudimos contemplar unas vistas espectaculares de la ciudad totalmente iluminada. Aprovechamos para cenar en una romántica pizzería y después brindar con una copa. De ahí nos fuimos directos al hotel. Las fuerzas comenzaban a faltar.

Segundo día

El segundo día lo aprovechamos desde bien temprano. A las ocho sonó el despertador, y es que el domingo a las nueve de la mañana teníamos que coger el tren de vuelta. Desayunamos rápido y pronto estábamos en pleno centro de Barcelona. Era el turno de visitar el barrio gótico, donde pasamos casi toda la mañana. El ambiente es espectacular, ya que es uno de los lugares más antiguos de la ciudad. Allí pudimos ver la Catedral de Barcelona, la plaza de la Generalitat, el barrio judío, hasta acabar finalmente de nuevo en las ramblas.

Entramos al mercado de la boquería, situado a mitad de las ramblas, y aprovechamos para comer allí. Si eres un amante de la gastronomía, no puedes irte de Barcelona sin visitarlo.

Tomamos un café y cogimos el tren en dirección al Parque Guell, una auténtica maravilla de la arquitectura, del prestigioso arquitecto Antoni Gaudí. Es enorme, y hasta el último rincón del parque es simplemente espectacular. Además, las vistas desde lo alto son increíbles.

Tras acabar con el Parque Guell, cogimos el tren en dirección a la Sagrada Familia para terminar de disfrutar de las maravillas de Gaudí. Aún sin terminar, pero tan bella y radiante como siempre.

Antes de que nos diéramos cuenta, eran las diez de la noche, así que cenamos en un restaurante cerca de la Sagrada Familia. Finalmente, dimos un paseo hasta llegar de nuevo al apartamento.

Tercer día

El tercer día comenzó visitando el Camp Nou, que es el estadio del Barcelona. Mi novio es un auténtico forofo, así que no podíamos irnos sin visitarlo. La verdad es que me sorprendió, y hasta me compré una camiseta. El ambiente me sedujo.

Visitamos el estadio, el museo, la tienda y todos los alrededores, y aprovechamos para hacer un auténtico reportaje de fotos. Sin duda, allí estaba la mayor aglomeración de gente desde que llegamos a Barcelona. Pasamos toda la mañana allí, y la verdad es que no tuvo desperdicio.

Tras comer, fuimos a darnos una ducha y a cambiarnos, ya que por la tarde teníamos entradas para ver el musical de “Hoy no me puedo levantar”, por cierto, totalmente recomendable. El teatro estaba en la Avenida de la Diagonal, que todavía no habíamos visitado. De modo que al salir, aprovechamos para dar un paseo por allí.

Estaba terminando el viaje, pero la sensación era increíble. Después volvimos al hotel. Había que descansar que al día siguiente debíamos estar a las ocho de la mañana en la estación de tren.

Esta parte ya no la escribo, que me deprimo solo de pensarlo. Sin duda, una experiencia única y una ciudad espectacular a la que espero volver lo antes posible.

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